Estrategia displicente para crear contenidos de calidad

Somos víctimas y verdugos de nuestras dinámicas de uso de las redes
Crear contenidos de calidad no es nada fácil. En realidad, no es muy común atinar con textos originales. Predominan rebotes, re-tuits, links y re-links, recomendaciones, apropiaciones, bufff… pero la creatividad brilla por su ausencia. Lo sabemos, pero nos mantenemos en esa afanosa espiral repicante. Inundamos Internet de ruido, de textos e imágenes ajenas, que si fueran seleccionados por su originalidad, creatividad, novedad, y una exigencia de paternidad propia, reducirían sustancialmente el volumen de mensajes que nos invaden cada milisegundo. Somos víctimas y verdugos de nuestras dinámicas de uso de las redes.

Generar contenidos de calidad

Los contenidos de calidad generan marca y posicionan. ©Grupo Comunicating

Pero si hemos decidido pasar a la acción, si queremos ser parte activa de la nómina de creadores de contenidos de calidad que enriquecen cada día Internet, hay algunas pautas que debemos conocer, y que nos facilitarán el viaje. Apunta:

  • Dedícate a investigar la historia, actualidad y tendencias de tu sector o profesión.
  • Analiza los contenidos más compartidos.
  • Investiga la forma de mostrar tus conocimientos con un fondo y forma novedosa.
  • Atrévete sólo con lo que apasione.
  • Encuentra a tu público.
  • Sigue sólo a los que te inspiran.
  • No te compliques. Las ideas claras y la simplicidad llegan más y mejor.
  • Difunde tus textos o videos en los distintos soportes y redes.
  • Conversa en las redes.
  • Procura siempre que lo que difundas sea útil al resto.
  • Acompaña tus textos de enlaces de la máxima calidad.
  • Forma parte de debates y grupos que multipliquen tus conocimientos y tu presencia.
  • No te cortes, y muévete entre los grandes.
  • Opina, crea ideas y soluciones. Enfréntate.
  • Ah!… olvidé decirte que si eres eficaz, los gurús irán a destrozarte. Será así.

Ahora que ya sabemos algunos pasos, queda lo peor, que es, ni más ni menos, que ponerse a trabajar. Pero no olvides que vivimos en un momento en el que contenido y continente son vistos con la misma dureza. Así que necesitamos ampliar nuestras prevenciones en ambos aspectos:

  • No publiques ladrillos, déjalos en la costa mediterránea y vuelve a casa a construir un texto con encabezamientos, imágenes, gráficos, escritos correctamente, pensado para los lectores y no para el lucimiento…
  • Organiza bien las ideas y distribúyelas escalonadamente.
  • Transmite conocimiento y experiencia en lo que divulgues.
  • Recuerda que Internet es una inmensidad, y que las audiencias son de lo más variadas. Los mensajes generalistas no son eficaces.
  • Y, finalmente, recuerda que el título y las primeras frases serán el motor de enganche de tu audiencia. Si no se enredan con tus primeras palabras, serás sólo un ruido más.

Ardua tarea, pero muy gratificante.

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